Aves sin nido

20 AVES SlN NIDO donde, ·según la expresíón indígena, las mujeres sa– lían mirando al suelo. Para un observador fisiológico el conjunto del cura Pascual podía definirse por un n:ldo de sierpes lujuriosas, prontas á despertar al menor ruido cau– sado por la voz de una mujer. Por la mente de Lucfa cruzó tambien enérgica la pregunta de cómo un personaje tan poco agraciado había podido llegar al más augusto de los ministe– rios; pues, en sus convicciones religiosas estaba la sublimidad del sar,erdocio que en la tierra desempe– ña el tutelaje del hombre, recibién4olo en la cuna con las aguas del bautismo, depositando sus restos en la tumba con la lluvia del agua lustral, y duran– te su peregrinación en el valle del dolor, dulcificando sus amarguras con la palabrn sana del consejo, y la suave voz de la esperanza! 01 vidaba, Lucía, que, siendo misión dependiente de la voluntad humana, quedaba explicada su pro– pensión al error, y ella no sabía cómo són general– mente, los Pastores de los curatos apartados. El otro personaje que seguía al cura Pascual, en– vuelto en una ancha capa española, cuya mención consta en cláusula de catorce testamentos, lo cual podía constituír sus títulos de antigüedad, cuando nó su arbol genealógico posesivo; era don Sebastián Pancorbo, nombre q.ue recibió su señoría en bautis– mo solemne, de cruz alta, capa nueva, salero de pla– ta y voz de órgano, administrado á los tres días de nacido.

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