Aves sin nido

2~8 AVES SIN NIDO ===========================:===========-====a nes lo esperarían en el crGran Hotel,» para seguir juntos el viaje hasta llegar á las playas del Ca· llao. -¡Señora Lucía, adiós! -¡Adiós, amigo! -iMargarita mía! -Un abrazo don Fernando. -¡Hasta la vuelta! -¡No se olviden de Kíllac! -¡Dichosos los que se ván! - ¡Quién se vá olvida; y quien se queda llora! -iAdiós, adiós! Tales fueron las palabras que se cambiaron, rápi– das unas, expresivas otras. · Lucía vestida con su elegante bata de montar, sus guantes de cuero de Rusia, y su sombrero de paja de Guayaquil con velo azúl, iba á tomar la es– tribera cuando dejó caer su elegante .chicotillo con. puño de marfil. Don Sebastian que estaba próximo se apresuró á levantarlo. En este instante apareció por el zagua·n de la calle, una partida de hombres armados al mando de un Te– niente de caballería, llamado José Lopez, que diri– guiéndose á don Sebastian, y mientras la tropa ro· · deaba la casa, dijo: - -¡De órden de la. autoridad dése usted preso, ca– ballero! Un rayo caído en medio de aquella gente, no ha– bría producido el efecto que causó la palabra del Te·

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