Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 247 vaciar, y limpiándose la boca con la servilleta. Margarita y Rosalía que acababan de dejar una lágrima y una plegaria en el altar de sus afectos, vol– vieron á la casa blanca donde todo estaba listo para la marcha, ·ciiando los concurrentes comenzaban á salir del comedor. Manuel fué á recibir en sus bra.zos á la huérfana, rebosando de felicidad, porque, allanadas por ensal– mo las dificultades, los sueños de rosa, como los tor.. nasolados celages que se apiñan en el horizonte, em– bargaron aquel~os corazones juveniles; anunciando tambien venturosos días á los esposos Marín, intere– sados yá en tejer la cadena de flores que ligase para siempre aquella linda pareja. ¡":Manuel! ¡Margarita! Pluguiera al cielo que esos celages de r~bí no se tornasen nunca plomizos nj tétricos. ¡La virtud! . ese dorado sol de verano que todo lo embellece con su cabellera de oro, extendida de los cielos á la tierra; que todo lo calienta y vivifica en los horizontes de la juventud; haciendo que el uni– verso sonría de contento para quien ama y espera; no había plegado sus alas en el hogar de Lucía; pero la lucha es necesidad imperiosa de la vida para la perfecta armonía de lo creado. Manuel y su madre tenían acordado ya su viaje á Lima; pero, el primero iría antes .á. hacer los arreglos convenientes de casa, colocación de fondos y demás; estando yá resuelto que tomaría el inmediato tren para reunirse con don Fernando y su familia, quie-
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