Aves sin nido

238 AVE.S SIN NIDO tos dos recursos que están con decreto; resulta que el expediente lo tiene Estéfano Benites, y éste no se halla en el pueblo. Su mujer me ba asegurado que ha ido á Sauceda, de donde volverá dentro de tres ó cuatro días. -¡ Qué contrariedad, amigo Manuel !-contestó don Fernando. - Tal vez se habrá escondido. Ese mocito tiene una cara de Pilatos-opinó Lucía. -Eso no creo, señora, porque, aquí no media in– terés privado;-repuso Manuel. -Lo peor es que no puedo postergar el día de la marcha. Esto de estar sujeto al silbato del tren .... -dijo: don Fernando movíendo la cabeza. -¿Siempre es mañana el viaje ?-preguntó Manuel. - Mañana, amigo, todo está listo, y de quedarse . habría que postergar quince días la marcha; tene– mos cinco días de á caballo, el tren viene solo quin– cenalmente á la Estación de los Andes, la última de la línea; ... en fin, usted que se queda .... -Sí, señ.or Marín, yo haré los esfuerzos posibles. -Tal vez se arregle con tu plan;-dijo Lucía. -Veremos; he pensado invitar mañana á un al- muerzo de despedida al vecindario, y allí, hablar á todos por Isidro, comprometerlos, suplicarles ......... -Encuentro feliz la id~a, señor Marín, y concibo esperanzas de buen resultado. -Se me ocurre una cosa, Fernando. Mándale una esquelita de invitación á Pilatos, y si está aquí, vie– ne con seguridaid; -dijo Lucía.

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