Aves sin nido

18 AVES SIN NIDO tales de departamento; y la bondad de sus caminos presta alivio á los peones que transitan cargados de los capachos del mineral en bruto, y á las llamas empleadas en el acarreo lento. Despues de su entrevista con l\Iarcela, Lucía se entregó á combinar un plan salvador para la situa– ción de la pobre mujer, que era harto grave, aten– didas sus revelaciones. Lo primero en que pensó fué en ponerse al habla con el cura y el gobernador, y con tal propósito Jes dirigió, ·á entre ambos, un recadito suplicatorio so– licitando de ellos una visita. La palabra de don Fernando en esos momentos podía ser eficáz para realizar los planes que debían ponerse en práctica inmediata, pero don Fernando había emprendido viaj e á los minerales, de dond~ volvería despues de muchas semanas. Una vez que Lucía resolvió llamar á su casa á los· persouajes de cuyo favor necesitaba, púsose á medi– tar, intranquila, sobre la manera persqasiva como hablaría á aquellas notabilidades de provincia. -Y si no vienen? Iré en persona-se preguntó y respondió simultáneamente, con la rapidez del pensamiento que envuelve en sus jiras la intención y la ejecución, y se pu~o á sacudir los muebles, arreglando ésta y aquella silleta hasta que, llegando junto á un sofá, tomó asiento y tornó á sus combi– naciones de discurso en la forma más interesante, aunque sin los jiros de retórica que habría neces1- . tado para un caballero de ciudad.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx