Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 17 IV Lucía no era una mujer vulgar. Había recibido bastante buena educación, y la perspicacia de su inteligencia alcanzaba la luz de la verdad estableciendo comparaciones. De alta estatura y color medianamente tostado, lo que se llama en el país color perla; ojos hermosos sombreados por espesas pestañas y cejas aterciope– ladas; llevaba además ese grande encanto femenino de una cabellera abundante y larga que, cuando deshecha, caía sobre sus espaldas como un m&.nto de .carey ondulado y brillante. Su existencia no marcaba · todavía los veinte años, pero el matrimonio había ·dejado en su fisonomía ese sello de gran señora que tan bien sienta á la mujer jóven, cuando sabe her– manar la amabilidad de su carácter con la seriedad de sus maneras. Establecida desde un año atrás con su esposo, en Killac, habitaba ccla casa blanca» don– de se había implantado una oficina p~ra el beneficio de los minerales de plata que explotaba en la pro– vincia limítrofe, una Compañía de que don Fernan– do Marín era accionista principal, y en la actualidad Gerente . . Kíllac ofrece al minero y al comercia~te del inte– rior, la ventaja de ocupar un punto céntrico para las opéraciones mercantiles en relación con las capi-
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