Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 227 ella le ama, no habrá brotado el ódio, y será doble– mente feliz el día en que sepa que Manuel no es vástago del abusivo Gobernador de Kíllac. -Desde hoy trabajaré, Fernando mío, para disi- . par en el corazón de mi ahijada esa sombra que ha proyectado mi palabra imprudente! Sí, conozco que, en realidad, es un partido ventajoso para nuestra Margarita. - Inmejorable, querida Lucía; yo amo á esa ju– ventud estudiosa y séría que encuentra en su pro– pia inspiración el aliento para el trabajo; por esto amo á Manuel y preveo que será un abogado distin– guido, capáz de dar lustre al Foro peruano. Fuera de esto, sabrás, Lucía, que los medios materiales de que dispone son más que suficientes para soste– ner condesa bogo á su familia. · -Tus palabras me comunican satisfacción infini– ta, Fernando! es preciso que ellos sean felices . . -Coadyuvar á la ventura de Margarita, es un deber para nosotros, hija mía. · ··~· ¡Sí, amado Fernando! Yo le juré esto á Marce– la, cuandg en los umbrales de la muerte, depositó en mi alma el secreto de que Margarita es la hija de aquel hombre, y me reveló los pormenores que tú sabes. Luego, Margarita será tan feliz como yó, si ella ama á Manuel como te quiero, mi Fer– nando! -¡Adulona! -dijo don Fernando con voz cariño– sa abrazando á Lucía. ¿Por qué había revelado Lucía á don Fernando el
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