Aves sin nido
226 AVES SIN NIDO Quedaban sólos don Fern·ando y Lucía en el sa– lón y ésta dij o: -No dirás, querido Fernando, que es adelanta– miento de juicio femenino; pero, creo saber que Margarita y Manuel se aman, y ....•. -Sería afecto celebrado por mí. -¡U6mo, Fernando! ¿y los miramientos sociales, y los deberes de conciencia? Margarita es la hija de Marcela, madre heróica, víctima de don Sebas· tian, y Manuel es el hijo del verdugo!. ....... . -Aquí te gané la partida, hijita mía,-dijo don Fernando sonriendo y tomando la mano de Lucía.– Manuel me ha dejado entrever un misterio en su nacimiento. Esa historia espero conocerla, y te ase– guro que yo no he creído jamás que ese jóven tan digno sea hijo de don Sebastian. Nunca lo he pen~ .. . sa.do, ni ántes de que Manuel dejase escapar algu- .~; nas frases en momentos de franqueza. 1 · ·n· , " · · · t ~, '> · .l \f" - 1 10s mio ..•••••• ¿ese VIeJO an 1eo .......... ¿, l.ue narás, Fernando? Ese detalle importa la solución de un problema que me llena de pesar; porque · h~· sembrado la semilla de la aversión en eltierno cora– zón de nuestra Margarita. ---:-¿Cómo, de qué modo?- preguntó con .sorpresa don Fernando soltando la mano de Lucía y mirán– dola con atención. -Señalándole á Manuel como al hijo del mata. dor de su madre .. . . . . · -¡Imprudente! •... -exclamó Marín con amar– . gura; más, como hallando reparación, agregó:-Si
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