Aves sin nido
220 AVES SiN NiDO -¡Por Dios! que te salvaremos; se remediará todo; sosiégate!- dijo Manuel acercándose hacia Martina. -Bueno; ¿tú no nos peraigues?- preguntó Mar– tina á don Fernando. -¡~ ó, hija, nó! - ¿Tú nos salvas entonces, sacas de la carcel á Isidro y nuestros ganados del corralón de embargo? -¡Sí,! te :defenderé. -¿Sí? -. ¡ nrueles ! ·-¡Descorazonados !-repitieron sucesivamente y 1\Iartina, sin más promesa que la .de qon Fernando y Manuel, salió llena d~ esperanzas qµe su amante corazón de esposa quería trasmitir sin tardanza al del esposo encarcelado. ·xrx El cambio de autoridad se efectuó pacíficamente en la provincia. El nuevo Sub-prefecto dirigió las circulares de estilo á la funcionarios de su depen– dencia, invocando la Ley, la Justicia y la Equidad. Finalizada la diversión en casa de Teodora, don Gaspar llegó á Kíllac para relatar por sí mismo á su virtuosa hija todo lo ocurrido en Saucedo despues de su fuga; agradecer á su comadre doña Petronila el hospedaje, y volver en compañía de Teodora, á
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