Aves sin nido

CLORINDA MAT'l'O DÉ TURNER 219 La última frase descorrió por completo el velo. Don Fernando, y Manuel se demudaron notable– mente, y el primero dijo_: - ¡Ah! ....... yá lo sé, hija; tu marido está preso, '? ¿no...... . -Sí, wiracocbay, también ahorita se han llevado todos nuestros ganados. -¿Quién? -¿Quiénes? Preguntaron á una voz Manuel y don Fernando. -¡Las justicias, señor! - repuso lacónicamente Martina. -¡Las justicias! pero, ¿q n ién es son esas Justicias? - replicó Manuel. - ¡Jesús! ¡qué cosas! ·- exclamó doña Petronila mientras Lucía muda de emoci6n apenas abrió sus lábios para decir á Margarita: - Hija, anda, vé á Rosalía, ·y pide un vaso de agua. Manuel que en otra circunstancia habría sentido aquella despedida, dirigió á la señora de Marín una mirada que traslucía toda su gratitud, y sin desple- · gar los ·lábios permaneció mirándola por varios se– gundos. - ¡El alcalde mayor (l) y el Gobernador, wiraco- · chay, misericordia! - dijo Martina arrodillándose á los piés de don Fernando. · . ·Oh' ·I ' ' ·t 'l' t ' . '6 -¡ . ¡ ev~ntate ......... ¡ rnnqm iza e....... rep1ti el señor Marín dando la mano á Martina. ---- . (Í) Juez de P~z ~

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