Aves sin nido
16 AVES SIN NIDO Cumplido ·el año se presenta el cobrador con su séquito de diez ó doce mesti '4.os , á veces disfrazados de soldados; y extráe, en romana especial con con– trapesos de piedra, cincuenta· libras de lana por vein– ·ticinco. Y si el indio esconde su única hacienda, si pro~esta y maldice, es sometido á torturas que la pluma se resiste á narrar, á pesar de pedir venia ·para los casos en que la tinta varíe de color. La PASTORAL de uno de los más ilustrados obis– pos que tuvo la Iglesia peruana, hace mérito de es– tos e.xcesos pero, no se atrevió á hablar de las lava– tivas de agua fría que en algunos lugares emplean para hacer declarar á los indios que ocultan sus bienes. El indio teme aquello, más aún que el ra– malazo del látigo, y los inhumanos que tornan por la forma el sentido de la ley, alegan que, la flagela– ción está prohibida en el Perí1, mas nó la barbari. dad que practican con sus hermanos nacidos en el infortunio. ¡ A.h! plegue á Dios que algún día, ejercitando su bondad, decrete la extinción de la raza indígena, que despues de haber ostentado la grandeza impe– rial, bebe el lodo del oprobio. ¡Plegue á Dios la extinción, ya que no es posibie que recupere su dig– nidad, ni ejércite sus derechos!! El amargo llanto y la desesperación de Marcela. al pensar en la próxima llegada del cobrador, era, pues, la j ns ta explosión angustiosa de quien veía. en su preBencia todo un mundo de pobreza y dolor infamante.
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