Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 217 so y á su hijo, que es un cumplido caballero,-dijo don Fernando dirigiéndose á la madre de Manuel, cuyos ojos brillaron con la luz del gozo materno. Manuel sonrió inclinando la cabeza, adivinando que la intención de su amigo era prepararle campo para convencer á doña Petronila. l..fücía salió en apoyo de su esposo, diciendo: . - Efectivamente, amiga,· esto ya no es para no– sotras; debemos alzar el vuelo á otras regiones sere– nas; nosotros nos retiramos pronto. -¿Se ván? .... ¿ustedes se ván? -preguntó doña Petronila con interés. · -Sí, señora, lo hemos resuelto; - contestó don Fernando apoyando á Lucía. -¡Jesús! - ¡qué noticia tan triste la que vengo á recibir!- dijo doña Petronila, á quien Manuel insi- · nu6 diciendo: -Ahora falta que tl1 te resuelvas, madre; y todos que.daremos contentos. -Eso, ... veremos ..... . -Cómo-¿qué veremos? .... ¡ah! pronto ha de sa- berse .cuál de nosotros triunfa; - repuso Manuel acompasando sus últimas palabras con golpecitos dados en el suelo con el tacón de sus botas. -¡Margarita, Margarita, ven !-gritó Lucía al ver á la huérfana que pasó junto á la puerta Lucía tuvo el deliberado intento de ver qué impresión produ– cía el conocimiento de la niña en el corazón de doña Petronila; pues desde la conversación que tuvo con · su ahijada en cuyo corazón existían para con Ma-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx