Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 215 -¿Lucía, Lucía ?-arrojando afuera el ·pucho del cigarro que fumaba. Mientras tanto doña Petronila, dijo quedito á su hijo: -Te pillé bribonazo, te pillé en tu quere.ncia,-y sonrióse maliciosamente. -¡Madrecita!-articuló Manuel como una discul– pa de niño. Don Fernando preguntó á Teodora: -Señorita, ¿usted es recien· llegada? - Sí, señor, soy de Saucedo, y solo hace horas que estoy aquí; -- contestó la jóven con desenvol– tura. · Lucía no se hizo aguardar y entrando dijo: -¿De dónde bueno por su casa doña Petronila? ... ¿y ésta señorita?.... -y abrazó á una y otra. Doña Petronila, desprendiéndose ·el pañolón su– jeto al hombro, y con aire de franqueza exclamó: -¿Qué les parece á ustedes el dichoso Coronel . Paredes, que despues de dejar el asperjes de la dis– cordia en mi casa se fué á la de mi compadre don Gaspar á querer .robarse su joya? - y señaló á Teo- dora. · -¡ Madre!-dijo con timidéz Manuel. -¡Guá! ¿por qué no he de hablar daro?- conti- nuó doña Petronila, - si don Fernando los conoce muchísimo y así mismo la señora Lucía?- y relató punto por punto todo lo ocurrido en Saucedo. Cuan– do terminó su relación, que los esposos Marín es– cuchaban cambiando la mirada de la jóven á dona
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