Aves sin nido
214: AVES SIN NIDO rece bien, y nosotros de esta hecha estrenamos ropa y caballo para la fiesta del pueblo;-repuso riéndose á carcajadas Estéfano Benites, en cuyo cerebro que– daba · combinado todo sn plan para explotar la ino– cencia de Isidro Champi, con el apoyo del compadre Escobedo, padrino de pila del hijo segund<:> del cam– panero. - Muy bien, cornpctñerazo y ahora que tenemos todo trazado á las claras, la lengua pide un mojantito; -opinó Escobedo. -De ordenanza, compadrito, pediremos un par de copas, á la pasada, donde la quiquijanefia, ó donde la Rufa;--contestó Estéfano aceptando la idea de su colega y arreglándose la falda del sombrero. XVIII Teodora en la plenitud de su· vida, como ya la he. mos descrito al llegar á su pueblo, lucía una cabe– llera tan abundante y larga, que á tenerla destren– zada habríale cubierto las espaldas como una ancha manta de vapor ondulado. El conjunto de su perso– na era tan simpático y atrayente, con esa expresión dulce que enamora; que al verla don Fernando, for– muló en su pensamiento una especie de disculpa al Sub-prefe~to. Invitó asiento á las recien llegadas, y llamó desde la puerta:
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