Aves sin nido

CLORINbA MAT'i'O DÉ 'l'URNER 211 -¡Nó! si ha dicho que te han traído por las cam– panadas de esa noche de las bullas de la casa de don Fernando. ¡Jesús! ¡y tantos muertos que hubo!. ... y ese wiracocha dice que tiene plata y nos persegui- rá ......... ; - dijo la india santiguándose al mentar á los muertos. -Así dijo tambien don Estéfano - contestó Isi– dro é insistiendo en la primera pregunta, pues har– to conocía á los notables del lugar, dijo: -¿Y qué cosa has pagado? dí. pues, claro. -¡Isidrocha! ... ¡tú te enojas! ... ¡tú te estás po- niendo amargo como la corteza del molle! - repuso la india con timidéz: -¡Vamos Martina! tú has venido á martirizarme como el gusano que roe el corazón de las ovejas. Hábla, ó si nó, véte y déjame sólo ......... Yo no eé por qué no quieres decir ...... ¿qué le pagaste? - Bueno, Isidro. Yo le he dado á nuestro com– padre lo que ha pedido, porque tú eres el encarcela– do; porque yo soy tu paloma compañera; porque de– bo salvarte aunque sea á costa de ini vida. No te enojes, táta, le he dado las dos castañitas, la negra y la afrijolada; ....... -enumeró Martina acercán- dose más hacia su marido. -¡Las cuatro vaquillas!-dijo el indio empalman– do las manos al cielo y lanzando un suspiro tan hon– do, que no sabemos si le quitaba un peso horrible del corazón, 6 le dejaba uno en cambio del otro. · -Si él que1 ía que se le diese vacas; y apenas, co– mo quien arranca la raíz de las gramas le he arran•

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