Aves sin nido
194: AVES SIN NIDO menos ......... ; y tú .......... al fin darías muchas dis- culpas . . ~;"' t' . , 1? b , - ¿, .1. u ....... segmras ...... so a ....... ., o servo don Gaspar tosiendo por repetidas veces. - No corro riesgo alguno yendo con Anselmo, Chocllopoccocbí es manso y conoce bien el camino, la distancia es ·ya corta, la luna no tardará en alum– brar; y sobre todo, si á ellos se les ha ocurrido ave· riguar po~ nosotros, si por acaso descubren lo del viaje, ni dudes que nos sigan, nos alcancen, nos pi- llen, y borrachitos ..... . -;Cataplum! Teodora, hablas como el misal de la parroquia; - interrumpió el \"iejo deteniendo el ca– ballo, y agregó con sonrisa maliciosa: - lo cierto és que las mujeres se pintan para urdir estos lances. Don Gaspar volvió á toser con fuerza~ - Ahí está, pues, ya estás constipado regresa no más, que si viniese alguno, con tu vuelta perderá la madeja. - ;Oabalorum! y en cuanto á que yo declare en donde estás, que me descueren; contestó don Gaspar, y dando voces al criado que estaba léjos - ¡Ansel· mo! ¡Anselmo!-dijo. El sirviente asomó su caballo al grupo y se sostu– tuvo este diálogo entre padre é hija. - Pues, hasta dentro de cuatro días en que iré á buscarte, - Adios; padre, abrígate la boca, estás con mu– cha tós. -Golpean con tientas la casa, y cuéntale todito á
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