Aves sin nido
192 AVES SIN NIDO ===========================~==========~===t Don Gaspar llamó á un lado á su hija y la dijo á secas: -Sígueme, Teoco. Y ámbos se fueron á una oerca inmediata donde había tres cabalgaduras, una de ellas con arreos de silla de gancho y todo lo concerniente al equipo fe– menino, custodiadas ·por un indio mitayo. - ¿ A dónde vamos, padre? - preguntó Teo– dora. -A Kíllac, á casa de mi comadre doña Petronila, que, como sabes, es una señora á las derechas, y á su lado estarás segura como la custodia en el altar; -repuso don Gaspar sin detener su paso, que era se– guro y de grandes trancos á pesar de la oscuridad de la noche. - Bueno, y vale que don Sebastian ya no es Go– bernador; así que estaremos en paz hasta que venga Mariano;- respondió Teodora siguiendo menuda– mente el paso acelerado de su padre. . · Un bulto alto y emponchado se destacó de la som– bra en este instante. -¿Anselmo ?-11am6 don Gaspar. -¡Señor! - contestó el llamado á secas, y todos tres sjguieron la marcha hasta llegar á donde esta– ban los caballos. Los dos varones íevantaron á Teodora que con la ajilidad de la campesina se colocó en su jaco llama– do el Chollopocoochi, .sin duda por ser negro y tener las patas blanca.s. Cabalgaron despues don Gaspar y . Anselmo, que
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