Aves sin nido

CLORJNDA MATTO DE TURNER 191 puedo olvidar que Marcela murió legándome los dos pedazos de su corazón! ..... . Tenía. razón Lucía; ella compartiría con don Fer– nando sus dudas, sus temores y sus esperanzas; apar– tando las sombras del momento. Manuel podría compartir con su madre, con el más noble de los corazones las penas que aaongojaban el suyo; escon– derse en el regazo maternal y llorar hoy sus lágri– mas de hombre como ayer enjugó su llanto de niño! ¿Pero Margarita? Pobre huérfana, ave sin nido, tendría que busca1· sombra de árbol extraño para entonar bajo su fron– da el jdilio de su alma enlazada á otra; tendría que esconder sus propios pensamientos; reír con los lá– bios y llorar ·con el cora:zón. Lucía era, para Margarita, la mejor de las muje– res; pero, ¡Lucía no era su madre!! XIV Vamos á viajar por un momento en busca del Coronel Paredes, á quien dejamos sentándose á la mesa en casa de Teodora. La comida fué alegre y abundante ; y no bien hu– bo terminado, entrada ya la noche, todos se dirigie – ron á la sala de recibo donde echaría una cana al aire con el zapateo y el bailecito de pañuelo. .

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