Aves sin nido

. CioRlNDA MA'lvi'o DE 'Í'URNER 189 .sobre la frente de Manuel, á quien Margarita verá desde este momento como el hijo del verdugo de sus padres? ......... ¡y luego, Manuel! ....... ¡ah! ...... . . ¡co- razón lleno de abismos! ...... ¡madeja de misterios!... ¡c'orazón ·humano! Para Margarita, ¡cuánto d.ecía también el silencio aparente de su madrina! Muda y temblorosa perma- . nencía, como una azucena sobre cuyo tallo ha inten– tado posarse el ruiseñor, sin haber plegado las alas por.que la debilidad de la planta le ha hecho conti– nuar el vuelo en busca de mejor asilo. Despues de la entrevista que acababa de tener con Manuel, aqu~lla declaración de su madrina era cruel, destrozaba su alma, tronchaba al nacer las flores de las esperanzas de dos corazones ligados por los lazos que constituyen la felicidad humana; de dos corazo– nes que se amaban. Por fin, pudo rehacerse la esposa de don Fernan– . do, y cortando el hilo de la conversación an+ierior, dijo á Margarita: -Cuida pues de tener tu baúl listo para el jueves, y no olvides las cosas de tu hermanita, ¿no? tú eres la mayor, y debes ayudarla. -Sí, madrina;- respondió Marg.arita levantando maquinalmente una madeja de seda azúl que vió en el suelo; púsola sobre la mesa y salió, Lucía al ver· se sóla tornó á decir: - ¡Pobre Manuel! ¡Lleno de prendas, dotado de aspiraciones nobles! .¡es indudable que ama á Marga· rita, de quien le separa un abismo! .... Pero, .... es ver-

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