Aves sin nido

188 AVES SIN NIDO Manuel amaba con intención. Margarita sólo con sentimiento. El primer ímpetu de Manuel fué sellar con sus Jábios la palabra ESPOSO pronunciada por las lábios de Ja mujer adorada, pero la reflexión contuvo la materia como la brida detiene el corcel lanzado en la carrera y sólo dijo: - ¡Sí, tu esposo ....... y besó la frente de Marga- rita. Ese no fué el ósculo de la brasa e.ncendida sobre Ja fresca hoja de la azucena, pero, su huella era in– deleble. Margarita sintió cruzar por sus venas una corrien– te. desconocida; sus carrillos se tiñeron de gral)a; y salió corriendo de la habitación, dicie~do á Manuel: -Voy á llamar á mi padrino ;-y se dirigió á las viviendas de Lucía, deteniéndose instintivamente cuando llegó al pasadizo, para serenar su turbación. Manuel continuaba en el arrobamient'o del alma, que en nada se parece al sueño del cuerpo, y del cual sólo vino á sacudirlo la serena palabra de don Fernando. Manuel era el esclavo de una mujer. De una mujer, que solo és, en suma. Para un méd~co, aparato de reproducción .. Para un botánico, planta ligera. Para un gordo, buena cocinera. · Para el Vicio, placer, sensación. Para la Virtud, .una madre. Para un ·corazón noble y amante, ¡alma del alma!

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx