Aves sin nido

13 -Como tú no eres de aqui, niñay, no sabes los martírios que pasamos con el cobrador, el cacique y el ta:ta cura, ¡ay! ¡ay! ¿Por qué no nos Hev9 la Peste á todos nosotros, ·que ya dormiríamos en la tierra? -¿Y por qué te confundes, pobre Marcela?- -interrumpió Lucía-habrá remedio; eres madre y el corazón de las madres. vive en una sóla tantas vidas como hijos tiene. --Sí niñay-replicó Marcela·-tú tienes la cara de la Virgen á quien rezamos el ALA:BADO, y por eso vengo á pedirte. Yo quiero salvar á mi marido. El me ha dicho al salir; ccuno de estos días he de arro– jarme al río porque ya no puedo con mi vida, y qui– siera matarte á tí ántes de entregar mi cuerpo al agua,» y ya tu ves señoracha que esto es desvarío. _:_Es pensamiento culpable, es locura, pobre Juan!-dijo Lucía con pena, y dirigiendo una mira– da escudriñadora á su interlocu_tora, continuó-+- Y ¿qué es lo más urgente de hoy? habla Marcela co– mo si hablases contigo misma. -El año pasado-repuso la india. con palabra franca-nos dejaron en la ehoza diez pesos para dos quintales de· lana. Ese di.nero lo gastamos en la Féria comprando estas cosas que llevo puestas, por que Juan dijo que· reuniríamos en el año vellón á vellón, · más esto, no nos ha sido posible por las fae– nas donde trabaja sin socorro; y porque muerta mi suegra en Natividad el tata cura nos embargó nuestra cosecha de papas por el entierro y los rezos. Aho'ra tengo que entrar de mita á la casa 2

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx