Aves sin nido
14 AVES SIN NIDO ___ __ :=== =.::===·=========== parroquial, dejando mi choza y mis hijas, y mientras voy, ¿quién .sabe si Jua.n delira y muere? quién sabe .tambien Ja suerte que á mí me espera, porque las mu– jeres que entran de mita salen ....·mirando al suelo! -Basta! no me cuentes más-interrumpió Lucía, espantada por la gradación que iba tomando el relato de Marcela., cuyas últimas palabr~s alarma– ron á la candorosa paloma que en los seres civiliza– dos no encontraba más que monstruos de codicia y aun de fojuria. -Hoy mismo hablaré con el gobernador y con el cura, y tal vez mañana quedarás contenta-prome– tió la esporn de don Fernando, y agregó como des– pidiendo á Mnrcela-Anda ahora á cuidar de tus hijas, y cuando vuelva Juan tranquilízalo, cuéntale que has hablado conmigo, y dile que venga á verme. La india, por su parte, suspiraba satisfecha por la primera vez de su vida. Es tan solemne la situación del que en la suprema ( t dQsgracia encuentra una mano generosa que le preste . apoyo, que el corazón no sabe si bañar de lágrimas c5 cubrir de besos la mano cariñosa que le alargan, ó solo prorrumpir en gritos de bendición·. Eso pasa- ba en aquellos momentos en el corazón de Marcela. Los que ejercitan el bien con el desgraciado, no pueden medir nunca la magnitud de una sóla pala– bra de bondad, una sonrisa de dulzura que para el caído, para el infelíz, es como el rayo de sol que vuelve la vida á los miembros e·ntumecidos por el hielo de la desgracia. ·
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