Aves sin nido
CLOtllNDA MA1''l'O DE TtJtlNE1t 181 de delicioso romanticismo, que sirven de portada al alcázar conyugal. Cinco días se contaban de continuo jolgorio en éasa de Teodora, fomentado por el Sub-prefecto, quien se consagró por completo á la beldad campes– tre, cuya resistencia no dejó de llamarle la ate.nción, aumentando sus deseos. Barricas de· vino, cajones de cerveza; todo iba con profusión. Los dos ciegos violinistas del pueblo no cesaban de roanej ar el arco, arrancando moza-maias y huainus á las sonoras cuerdas del violín. El Coronel llamó á un lado al Teniente Goberna– dor, y muy quedito le dijo algo al oído. Este se son– rió maliciosamente y repuso á media voz: ·-Prontito cazaremos á la rata, sí; sin gasto no se llega al trasto; en el acto mi usía ;- y salió apre– suradamente. Teodora, cuyos oídos habían herido ya repetidas palabras ;erminantes ó de intimación del Coronel, llamó tambien á su padre hácia la puerta, y más compungida que timorata., le dijo: -¡Padre! mi corazón padece en el purgatorio! -¿Por qué causa '!eoco? más bien debía's estar contenta·, pues tantas visitas ........ . - Precisamente esa es la causa, el Sub-prefecto tiene malas intenciones para conmigo, y si lo sabe Mariano ..... . -¿ Qué dices? .... ¡míre qué diantre! ... con que de .esos tratos era usía,· - repuso Gaspar pasándose la mano por la boca que llevaba húmeda. 23
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx