Aves sin nido
182 AVK.5 SlN NIDO -Sí, padre; me ha dicho que á buenas ó malas, pero .... que me roba;-dijo la muchacha poniéndo– se roja y bajando los ojos. -¡Hum! !-trinó el viejo mordiéndose los lábios; y dando una vuelta como para inspeccionar el cam– po, agregó-el bocado se le ha de caer de los lábios, ¡qué! ¿y6 soy acaso zorro muerto? .... -¡Padre! .... - Entrate no mas á la sala, disimula, deja que gaste un poco la plata hurtada á los pueblos, y ..... . no apartes tu corazón de tu novio, ¿eh? y6 sabré lo que me hago después; - dijo el padre de Teodora empujándola al centro de la reunión. Uno de los convidados q11e. vió esto, dijo entre dientes: · - ¡Viejo mañoso! - ¡véan cómo entrega á su hija! Al poco rato llamaron á comer y todos fueron á la mesa, donde se sirvió, sobre manteles no tan blan– cos ni tan negros, una comida bien aderezada, cele- . brándose los cuyes rellenos, asados al rescoldo, gallo nogado con ~lmendras, papas adobadas con habas verdes y el locro colorado con queso fresco. El Sub-prefecto se colocó junto á Te_odora, y con cierto aire de triunfo, dijo, levantando á la vez los cantos del mantel sobre las faldas: -Yo siempre busco mi comodidad, señores, jun– to á una buena moza. - ¡Claro! y e&e asiento le corresponde á usía;– respondieron varios con intención.
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