Aves sin nido
dLORINDA M..A l'Tó DE 'l'UliNKlt . 119 XI Los acontecimientus políticos realizados en la ca– pital de la República debían influír, poderosa y di-· rectamente en el resultado de los negocios de repar– to planteados con_calor y entusiasmo por las nuevas autoridades de la provincia y de Kíllac. El Sub-prefecto Paredes se encontraba de visita en uno de los pequeños pueblos de su jurisdicción; y allí topó con unos ojos que, colocados en peregrino ro~tro de mujer le miraron hasta la medúla del co– razón; y como en materia de batallas libradas en los verdes campos ~e Cupido era conde.corado no solo C')n cruces, sino aún con heridas que rememoraba ufano en alegres corros de hom~res; y como para ·la autoridad había siempre fieles ejecutores; su seño– ría di ó por ganada la brecha á muy poca ·costa. Es de adve1tir que así en Kíllac como en los pue. blecitos limítrofes donde reina la sencilléz de cos.. · tumbres, es absolutamente .desconocida la carcoma social que mina las bases de la familia, alejando á · 1a juventud del matrimonio y presentándose bajo la triste forma de la mujer perdida. Las seducciones arteras llevan el sello del infor– tunio y tras de cada una aparece, casi siempre, la
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