Aves sin nido

CLORINDA MATTO DE TURMER 177 más tarde ..... ; no seré mal agradecida como la tierra sin agua....... · -Bueno, ·bueno, comadritay, eso ya .es otra cosa; . más para irá hablar con el Juez y el Gobernador, debes decirme qué les ofrecemos ....... . -¿.Les llevaré una ·gallina? -¡Qué tonta! ~qué estás hablando? ;,tú crées que por una ga11ina habían de despachar tanto papel? ]\fi compadre ya está en los expedientes por esas bullas donde murieron Yupanqui y los otros;.-- dijo con malicia Escobedo. -¡Jesús! compadritoy! qué es lo que díces?-pre· guntó ella estrujándose las manos. - Claro; eso es cierto, pero, habiendo empeños, lo sac~remos. ¿Díme cuántas vacas tienes? Con unas , cuatro creo que ........ . -¿Con cuatro vacas saldrá libre·mi Isidro?-pre- gu·ntó toda confundida la mujer. · ·-Cómo ·nó·, comadritay; una daremos al .Gober· nador, otra al Juez; otra al Sub-prefücto, y la última, quedaría, pnes, para tu compadre;-distribuyó Esco– bedo paseando de un extremo á otro de su habita~ ción, mientras que la india sumida en una noche de dudas y desolación repasaba en su mente uno .á uno los ganado.a, determinándolos por sus colores, edad .y sefiales particulares, confundiendo á veces los nombres de sus hijos cq·n los de sus queridas terneras. -¡Caray! cómo piensas roñona, ¿parece que tú no quieres á tu marido?-interrumpióla Escobedo. - Dios me libre de no quererlo, compadritoy, á .

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