Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 175 cultivo. los campos, reduzco vellones y graneros á plata, y parte de eso vá para tí al colegio. -¿Te parece bién la cuenta? Manuel escuchaba á su madre atento y satisfecho, y cuando llegó al final fué á bef3arle la frente silen– cioso y pensativo llevando en su corazón la plegaria de gratitud y adoración que pedía aquella santa ab– negación y amor de ·madre. La cuenta, en verdad, no dejaba números redondos en limpio para los cál– culos que se había forjado, y con timidéz volvió á · preguntar. -Y no has guardado nada? -¿Qué? me has creído una despilfarradora? ¿no·sé que tengo hijo? ¿no te tengo á tí para cuidar tu por– venir? ¿no pienso en que alguna vez querrás tomar estado? ¡Gu~! ¡guá! yo ... he ahorrado una mitad y ahí tengo bien escondiditas cinco talegas de á dos mil solee flamantitos, tú, no pasarás vergüenzas como otros que se casan sin camisa. -¡Benditas sean las madres como tú! para ustedes la dicha está en el bien de los hijos! Tomaré, pues, por base de mis cálculos los diez mil soles. Pienso proponerte un plan, y ...... ni un segundo más; - dijo Manuel con resolución. -Eso és, lo que djje, quenás dejarme .... · ... -Recuerda, madre, que un año perdido en mis estudios sería tal vez la ·pérdida de la profesión que he abrazado; pero no partiré sólo ni tampoco iré á la Universidad menor de San Bernando. Será, pues, como quieras; pero ántes de nada,
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