Aves sin nido

170 AVES SIN NIDO -¡Está helado, Santo Dios, absolvámosle! -=dijo otro repitiendo las palabras sacramentales. -Toquen á comunidad; tal vez podamos prestar– le los últimos auxilios;- orden6 el Guardian mien– tras los otros levantaban el cuerpo sobre la cama. -¿Ha muerto yá? ¡Dios Misericordioso!-excla– mó el Guardian empalmando las manos y alzando los ojos al cielo. -¡Req_uiescant in pace/- dijo con gravedad quien repitió la f6rmula de la absolución. Mientra~ tanto, la comunidad ya estaba reunida; se cant6 la vigili~ de estilo derramándose el agua lustral. El Guardian, llamando á un lego, dijo: -Hermano Pedro, prepare. una mortaja y váyase con el hermano Cirilo á disponer la sepultura. Y salió de la celda mortuor_ia en compañía de otro fraile, 8mbos platicando de este modo. -Por mucho que el materialism.o pregone lo con– trario en ''Fuerza y Materia," la verdad, Reverendo Padre, es que la clase de muerte del sugeto, y los . respetos tributados á sus restos, forman un epílogo á la vida y á la manera de ser del individuo. - Segun esto, - repuso el otro fraile jalándose la capucha, - el cura Pascual ha debido ser un buen cristiano, puesto que muere tranquilo y halla manos piadosas que le sepultan ; y los comentarios que se cruz.an son tan diversos, Padre Guardian ........ . - Dios nos libre de muerte repentina; pero juz– gando con caridad cristiana, el arrepentimiento sin– cero es la puerta de la ~al vación, y ese sacerdote acaso

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