Aves sin nido
CLOl.UNDA MATTO DE 'tURNE.R. 171 ha espirado en alas d·e la contrición; -contestó el Guardian colocando las manos cruzadas dentro de los ma:J?.guillos de su largo hábito. - La muerte repentina podrá ser cómoda para quien no cree en un mas allá, 6 para el justo que á toda hora se hall a dispuesto á partir; pero, para los que ni estamos preparados, ni dudamos que existe en. el hombre un espíritu motor é inmortal, es ater– radora verdad de á fólio, es tambien que se muere como se vive;-re:fiexion6 el fraile llegando ámbos á la ce~da de la guardianía en cuya puerta se sepa– raron. Ignoraba~ estos filósofos los crueles momentos que pasó el cura Pascual ántes de entregar su espíritu á Dios. La tortura de su alma comprendiendo la posi~ .bilidad·de haber sido un hombre moral y útil, sin las aberracion~s de las leyes h 0 umanas contrarias á la ley n~tural; sus angustias·sin una mano amiga que dul– cificas"e tanta amargura, ni una palabra que consola– se sus congojas, ¿podían constituir los dolores de una 1 d / ? . pro onga a agoma ......... . La muerte repentin~ del cura Pascual ha sido una verdadera desgracia para nosotros que esperábamos explotar en mucho el curso de su vida. Tal es, sin embargo, ~a realidad humana. La muerte asalta de improviso y hiere en los momentos en qne mas ne– cesaria es la existencia; cuando entregados los hilos de la vida á la urdiembre social comenzaba á tejerse la tela humana en sus form1s diversas. La única palabra que podem.os pronunciar en la \
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