Aves sin nido
CLORINDA MA'l'TO DE '.VURN'Ett dejarlo sin fuerza ni armonía para desempeñar las funciones que le señaló la naturaleza con cálculo perfecto; quien no conserva el vigor de su organis– nio, sujetándolo á la práctica de esa ley moral que rije la naturaleza del hombre, y abusando solo del instinto brutal, consume su existencia en el liberti– naje; es u~ enfermo grave, que no puede encontrar la salud codiciada en el momento que se proponga. Con todo, la rehabilitación de un hombre proscri– to de la faena de los buenos, está en e~ terreno de lo posible cuando en su corazón no se han paraliza– do aquellas fibras delicadas que, en dulce sensación, responden á los nombres de Dios, patria, familia. El cura Pascual dejó por algun9s dí~s el uso del licor y la amistad de las mujeres; y esta abstención brusca excitó grandemente su sistema nervioso, ·dando más elemento motor á la fantasía, que duran– te su viaje por las laderas y los pajonales le presen– taba con mayor vivacidad cuadros que pasaban an– te sus ojos con la rapidéz de mágicas representa– ciones. Fantasmas voluptuosos con fisonomías risibles unos, aterradores otros, llevando e~ sello de la orgía; ángeles de alas blancas ostentando la verde palma del triunfo y batiéndola sobre la inmaculada frente de una madre ó una esposa, ya junto al hijo de la san– ta unión, ya al pie de los altares que tenían inscrito en el ara ·el nombre de Dios! .... ¡Oh! ... cuánto pa– saba por aquel cerebro próximo á desquiciarse en ·sezi:iejante lucha fa~tasmagórica. 21
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