Aves sin nido
164 AVES SIN NIDO VIII Para conservar la hi laci6n de los suce8os en esta historia., necesitamos retroceder en busca de los .personajes que hemos dejado rezagados. Los elevados sentimientos de cristiana reforma, la confesión que hizo ante el lecho mortuorio de Marcela, y el estado grave en. que condujeron á su desierta casa ál cura Pascua], obraron, naturalmente en el corazón generoso de Lucía, despertando vivo interés por la sue:r;te de aquel sér desamparado. El barchilón de Kíllac, eximio combatiente con– tra el tifus, enfermedad endémica del Jugar, atendió y salvó al enfermo que, una vez declarado en con– valescencia, pensó en viajar á la ciuda<l quedando en su lugar el inter. En las naturalezas carcomidas por el vicio, es casi i~posible la duración de lo que pide la santidad moral. Quien ha enlodado' su juve:atud ep el fango de los desórdenes que tanto distan del placer encerrado en los moderados goces del amor casto; quien ha gasta– do su fuerza nerviosa en esas emociones materiales que van aflojando los resortes del organismo hasta
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx