Aves sin nido
162 AVES SIN NIDO -Partiremos para siempre dentro de veinte días, sin falta alguna. -¡Tan presto! ¿y á dónde Fernando? -No arguyas, hija. Todo lo tengo meditado, y solo vengo á prevenirte que prepares los pocos ob– j-etos que debes llevar como equipaje. - ¿Y á d6nde vamos Fernando? - volvió á pre– guntar la esposa cada vez más sorp.rendida de una resolución tan repentina. - He de llevarte á una región de flores donde respires la dicha colocando la cuna de nuestro hijo en la bella capital peruana; - contestó don Fernan– do, acercándose á Lucía y tomando mientras habla– ba una guedeja de los cabellos sueltos de su esposa enredando sus dedos en ellos y volviéndolos á sol– tar. -¡A Lima! !-gritó entusiasmada Lucía. - ¡Sí, á ;Lima! ·y despues que el hijo· que espera- mos tenga vigor suficiente para resistir la larga tra– vesía, haremos un viaje á Europa, quiero que co– nozcas Madrid. -¿Y Margarita y Rosalía? ¿qué será de las huér– fanas sin nosotros? tenemos que cuidar de su exis– tencia por gratitud, querido Fernan ... - Ellas son nuestras hijas adoptivas; ellas irán con nosotros hasta Lima, y allá, como ya lo tenía– mos pensad') y resuelto, las colocaremos en el cole– gio más á propósito para formar esposas y madres, sin la exagerada mojigatería de un rezo inmoderado, vacío de sentimientos; - repuso María con llaneza.
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