Aves sin nido
160 AVES SIN NIDO -----·====-====-=========== En (3Sos días la nueva autoridad, despues de pres– tar el juramento de ley, recorría los pueblos de su jurisdicción política, donde los subalternos le ofre. cían mesa suculenta á costa de contribuciones de víveres, que imponían á los indígenas. En la República se agitaban cuestiones de alta trascendencia; nada menos que las elecciones de Presidente y de Representantes de la Nación~ Cuando don Fernando supo que el ·campanero de Kíllac yacía sepultado en la cárcel, tembló más de indignación que de horror. -Ese es débil, ese es el indefenso; y sobre él cae– rá la cuchilla preparada para los culpables ;-se de~ cía, cuando una voz fatídica repercutió por los ám– bitos de la patria relatando la sangrienta víctimación de los hermanos Gutierrez, cubriendo el rostro de la civilización una nube de ceniza humana. El relato hizo pues temblar á don Fernando, quien abrigaba sospechas fundadas de que podía repetirse un asalto igual al de la noche· del 5, pues no le eran descono– cidas las palabras alentadoras, pronunciadas en cor– ta frase por el Coronel Paredes en su entrevista con don Seb.a:stian. Despues la actitud profundamente melancólica .de Manuel, que se mantenía en estudia– da reserva, confirmó su juicio, porque adivinó que había lucha tenáz entre el jóven estudiante de De– recho .Y don Sebastian; naciendo al mismo tiempo en la mente del señor Marín, las sospechas de que ese honrado y pundonoroso jóven no podía ser hijo del abusivo Gobernador de Kíllac.
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