Aves sin nido

CLORIND! MATTO DE TURNER 151 chos caballos ensillados, y una banda de música con tamboriles, clarines, bocinas y clarinete. Un alcalde, vestido de gala con su sombrero de vicuña, sol de plata en el pecho, manto negro, vara alta con canu– tillos de plata, y la trenza de sus cabellos cuajada de hilos de vicuña, se presentó trayendo de las rien– das un brioso alazán en que .cabalgó el Coronel don Bruno de Paredes. En la calle aguardaba una cuadrilla de wífalas, indios disfrazados 9on enaguas y pañuelo de color terciado al ·hombro; llevando otro pañuelo amarrado á un carrizo. que tremolaban al son del tamboril, bailando para la .autoridad y siguiendo el paso de los caballos. -¡Víva el Sub-prefecto, Coronel Paredes!!. .. -¡Vívááá!r-gritaron multitud de voces. El Sub-prefecto oía satisfecho su nombre vitorea– do por aquellas turbas desgraciadas, hinchado como la rana de la fábula, envanecido como todo ser que llega á un puesto que no merece; y con tan brillante séquito tomó la orilla izquierda- del río para seguir el ca.mino aguas abajo. Don Se bastian hizo seña á Estéfano para que se quedase; y ámbos combinaron la forma de cumplir las órdenes del Sub-prefecto. -Pues mi don Estéfano, francamente que es us– ted. de comérselo;- dijo don Sebastian estrechándo– le la mano á Benites. -Me place que mi salida haya sido tirad~ de ve– terano;-repuso Estéfano satisfecho.

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