Aves sin nido
146 AVES SIN NIDO En breve se halló Manuel enti·egado á su pensa– miento en medio de las lóbregas calles de Kíllac, cuyo silencio infundía pavor al espíritu de quien re– cordase las trágicas escenas del cinco de Agosto, y el cuadro de la muerte de Juan Yu panqui , Pero Manuel estaba profundamente preocupado con los efluvios que partiendo de su corazón, invadían su cabeza, para poder pensar en nada extraiio á su amor. Hablaba consigo mismo, es decir, pensaba en alta voz, y decía: -Sí! me iré á Lima! dentro de tres años ya seré abogado, y Margarita, una bella mujer de diez y seis 6 diez y siete abriles, risueños y floridos! ... ¡Qué linda se pondrá Margarita con ese clima suave y puro de Lima, donde las flores brotan purpurinas y oloro- ' t ' . ll b , . ? sas.... y en onces .... r:.Y e asa ra pagar m1 amor ..... ¡a-h! ... ¿me verá como al hijo del victimador de sus d ? . n· ' . ' 1 pa res .......... gracias 10s mio, gramas .... por a primera vez de mi vida me siento satisfecho de mi verdadero padre. Pero . . . ¿por qué no pu('do llevar su apellido, ese apellido que todos respetan y \'ene- ran? ...... no es mandato de Dios, es aberración hu- mana, es ley cruel, ley fatal!. ...Margarita, Margarita mía ... yo ... no tendré inconveniente en declarár– selo á don Fernando, y ·entonces serás mi esposa! El amor estimula mis aspiraciones; quiero ser abo- gado cuánto ántes! ...... Llegaré á Lima Úas ella; en la famosa Universidad de San Marcos estudiaré con desvelo, ·sin trégua! ¡Sí! ¡la vol u~ tad lo puede todo! ...... pero ella, es preciso que me ame!
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