Aves sin nido

CLORINDA MATTO DE TURNER 145 Lucía, cambiando por completo el tema de la con– versación, dijo á su. esposo: -¿Sabes, Fernando, que Manuel tiene mil escrú– pulos para seguir visitándonos? -Ante nosotros, bija, no tiene por qué, pero ante los demás, sí tiene razón; sin embargo, - dijo diri– giépdose al jóven - puede usted venirse en las no– ches. - Gracias, señor Marín. · - Y me dicen que hoy ha llegado la nueva auto- ridad ¿sabe usted, Manuel, dónde tomará . aloja– miento? - preguntó don Fernando, á quien replicó Manuel. - Sí, señor, estuvo hoy en casa; pero continuó su camino en seguida. Yo le ví y saludé muy de IL gero; me parece que no hemos ·simpatizado. El me conoció niño...... . -Lo siento, un j6ven como usted vale por veinte de los viejos de esa calaña. No es lisonjearlo; pero creo que la autoridad ganaría más con la amistad de usted. - ¡Gracias por tantas bondades, don Fernando! pero los que nos conocieron en pañales rara vez nos quieren ver de otro modo-contest6 Manuel sonrien– do y tomando su sombrero para salir. -Buenas noches, señora, señor Marín, Margari– ta;-dijo Manuel. -Buenas :rioches; - repitieron Jos demás y Mar– garita agregó, con vocesita suplicatoria: -Manuel, volverás ¿nó?

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