Aves sin nido

140 AVES !:>lN NlbO ted se planta en sus trece, y yo le sostengo; sí, seño~. -Es que mi renuncia ya se está tramitando en la Prefectura, francamente, mi coronel ... -¡Caracoles! Usted parece ~iño de teta, don Se– bastian, ¿no sabe usted que quien tiene padrino se bautiza? ¿dónde está esa brabura de otro tiempo? sí, se.ñor ........ . -Y cómo arreglaríamos, pues, francamente, esto es sério;-respo ndió don Sebastian revelando alegría inusitada. -Lo arreglamos en dos patadas, sí. señor, usted retira ó no retira su renuncia y yó le nombro otra vez Gobern ad.or; -- dijo el Coronel poniendo ambas manos en los bolsillos del pantalón, suspendiendo éste como quien lo sujeta á la cintura, y paseándose con calma. -:-Francamente .... - · observó don Sebastian, pa– sándose la mano por debajo del pelo com0 quien busca idéas y agregó: - La Pascua está cerca, tam– bién podemos ma~dar un torillo ~ la Prefectura; pe– ro ... francamente, y don Manuel, mi Coronel? -Ríase usted de Manu@l. No tiene usted para qué darle á saber nada. Y, usando de nuestra an– tigua franqueza, voy á decirle claro á usted, mi don Sebastian: necesito de su brazo; he venido contando con usted. Esta Sub.prefectura tiene que sacarme de ciertos apuritos, sí, señor; usted sabe q!:!e el hom– bre gasta, hace cinco años que persigo este puesto, como usted no ignorRi, y mi s planes son bien medi– tados.

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