Aves sin nido

138 AVES SIN NIDO cho del dolor, de do.ntle lo arrancó la asistencia ca– ritativa. Su convalescencia iba á ser tardía, no obstante la benignidad del clima y la abundancia de leche y alimentos nutritivos. Su cerebro necesitaba cambio de lugar, de objetos y de costumbres para quedar desposeído de las imágenes- que en él vivían con todo ese comején de los remordimientos; y resolvió ir á la ciudad en busca d~ un facultativo y de algún consuelo; dejando temporalmente el curato á un fraile exclaustrado de los antigu0s franciscanos, que llegó á Kíllac casi al mismo tiempo que la nueva au– toridad nombrada por el Supremo Gobierno para regir la Provincia. Elegido fué el Coronel Bruno de Paredes, hombre conocidíshµo en todos los partidos del Perú, así por gozar de influjos conquista :los en torneos del estómago, 6 banquetes, como por sacar con frecuencia las manos del plato de la Justicia. Pare– des era, además, antiguo camarada de don Sehas_ tian,. y hasta compañero de armas en una 17evuelta que hubo en pró, no sabemos asegurar si de don Ramón Castilla ó don Manuel Ignacio Vivanco. La edad de don Bruno pasaría de los -cincuenta y ocho años; ·. sin embargo. estaba conservado y mozo con ayuda de un poco de tinte de Barry para el pelo y los trabajos del denti sta Christian Dam para la boca; novedades que él llevó de Lima en la primera vez que marchó de la capital como diputado dual por los Sacramentos. Alto y grueso, de facciones vulgares y color más

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