Aves sin nido
CLORINDA MA'l''i'O DE TURNER 131 hoy basta, don Fernando: mañana continuaremos si Dios nordena otra cosa, porque mestán esperando pa un deslinde ¡Jesús! qué ocupao vive un jués ... y toavía sin .... -dijo rascando la palma de la zurda con los dedos de la diestra. -Como usted guste, señor ,Juez, á mf no me urge esto;-respondió don Fernando Marín tomando su sombrero y despidiéndose. Iba á salir cuando se le llegó Estéfano con aire misterioso y le dijo á media voz: -Señor Marín, dispense usted ¿quién me abona– rá mis derechos de ... secretario~ -No sé, amiguito ;-contestó don Fernando mo– viendo la cabeza, y abandonó el santuario de la ley. Luego que se encontraron solos observó Verdejo dirigiéndose á su plumario: --Ha dicho que los conoce, ¿eh? - Sí, don Hilarión; pero en la prueba están las tantas muelas, como habría dicho el Oacliabotas; - respondió Benites limpiando la pluma con un pe– dacito de papel. --Eso también hé pensao yo, don Estéfano, que pa algo, pues, sirve llevar tantos años de judicatura, é.siquiera queda experiencia. -Y ahora que recuerdo, señor; para que todo vaya bien aparejado, hay que decretar primeramente el embargo del ganado del campanero; porque hasta el presentejolio resulta el único comprometido en esto; - instruyó Benites obedeciendo á un plan ya pre· concebido. ·
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