Aves sin nido
130 AVES SIN NIDO ============================:==============-~ Entonces don Hilarión tosió para afinar la voz, y con tono magistral, ó mejor como escolar que repite su lección de memoria, comenzó así: -Preguntado si sabe y le costa que hubieron des– órdenes con armamentos de fuego en este pueblo, la noche del sinoo del mes corrientes, respondió.... -Que si sabe y le consta por haber sido su do– micilio atacado; - se apresuró á contestar don Fer– nando deseoso de ahorrarle algunos aprietos de re– dacción al Juez. -Oonesta declaración los mata usté á sus enemi– gos, mi don Fernando;-dijo Verdejo haeiendo pa– réntesis en el dictado. Don Fernando se concretó á callar, y el .Juez continuó: -Pregunbdo si sabe quienes atacó ]a casa ó co– noce los fautores del atentado .... -Que sí;-dijo don Fernando con firmeza. Al escuchar esta_ respuesta Estéfano levantó la cara con la sorpresa consiguiente á tan inesperado golpe, observando el semblante del señor Marín, y aunque en él no pudo · de~cubrir nada que le hiciese sospechar que estaba al cabo de su participación; desde aquel momento varió algo la forma de su letra; lo que demostraba que su pulso no iba firme. · Los testigos cruzar~n entre sí una mirada signifi– cativa, y el Juez no dejó de observar. -Siendo estoasí, condenados tendremos ;-y ere. yendo haber trabajado lo suficiente, agregó:-Por
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