Aves sin nido
124 AVES Sl NI1JO que hablan y amenazan. Sus lábios estaban secos, su respiraci6n quemaba; mas el cura, continuando su discurso interrumpido por una lucha interior, dijo: -La nrnjer es como la miel: tomada en cantidad agota la salud ... Estoy ... resuel to don Fernando! ... El cura Pascual deliraba y cay6 al suelo comple– tamente privado, de donde lo levantaron presa de una :fiebre tifoidea, y .fué preciso conducirlo á su casa, desierta de los afectos y cuidados de familia, y de todo auxilio. No había para el infeliz más asistentes que su pongo y sus mitayas forzosas, ni más cariño que el de su perro. XXVII Todas las elevadas cumb1·es de las montaífas que rodean Kíllac, estaban cubiertas de esa palidéz que á veces derrama el astro-rey al hundirse en el oca– so, y que en el país se ha dado en llamar el sol de los gentiles. Estaba tranquila la tarde y las cígarras comen– zaban á cruzar el espacio anunciando la llegada de la noche con ese zumbido del q_q_ués-q_qués. Lucía y Manuel, en presencia de don Sebastian, se ocupaban de los últimos arreglos para el entierro
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