Aves sin nido
CLORINDA MA'1'i'O D E TURNER 125 de _Marcela, cuando entró don Fernando, á qmen dijo su esposa: -¡Fernando! qué ·cosas, no? ¿Sigue el arrepen– timiento del pobre cura? -Hija, el cura Pascual se está muriendo con fie– bres y en el delirio dice cosas que estremecen el alma; -contestó don Fernando pasándose la mano por la frente. Don Sebastian al oír esto, saltó como mor– dido por una víbora, gritando: . · -¡Dios me ampare y me favorezca! Ahora no falta más que vengan las justicias; francamente, esto es horrible, horrible!-repetía golpeándose la frente con la palma de la mano. -Calma don Sebastian, no vaya usted á ponerse malo;-dijo don Fernando llevando la.mano al hom– bro del gobernador. En aquel momento lanzó su primer clamor la campana del templo, tocando á muerto y pidiendo en su doble una oración por Marcela, mujer de Yu- panqu1 ............ ~· .........................· ...... ~ ................ . . .. ... .. .... ... . .. .. . .. . . . •. ... . . . . . . . ..................... " ....... . . . . . .. . ... . .. .. .. . . . . . .. ... .. . . .. . . . . . . . . . . .. . . . . . . .. . . .. . . . .. . . . . . . . .... Lucía que tenía cerca á Margarita la atrajo hácia su corazón y estrechándola contra su pecho la dijo: -Vamos á buscar á tu hermanita Rosalía; hace tantas horas que no la vemos;-y dirigiéndose á su marido agregó :-Fernando, tú entiéndete con ellos, yo voy á preparar el albergue prestado para las dos AVES SIN NIDO. ¡Margarita! ¡Margarita! - murmuró Manuel al 16 ..
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