Aves sin nido
AVES SIN NIDO. PRIMERA PARTE I. _ RA una mañana sin nubes en que la Natura– ~ leza, sonriendo de felicidad, alzaba el himno ~~ de adoración al Autor de su belleza. .,. ¡ «J> El corazón, tranquilo como el nido de una paloma, se entregaba á la contemplación del magnífico cuadro. La plaza única del pueblo de Killac mide ciento catorce métros cuadrados, y el caserío se destaca confundiendo la techumbre de teja colorada, cocida al horno, y la simplemente de paja con alares de palo sin labrar; marcando el distintivo de los habi– tantes, y particularizando el nombre de casa para los notables y choza para los naturales.
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