Aves sin nido
CLORINDA :MATT.O DE TURÑER 121 . sobre el j6ven, que mirando á Margarita se repetía · interiormente. -¡Qué linda! ¡és un ángel! ¡ah! yo tambien tra– bajaré por ella. -¡Vámos!-repiti6 Lucía tomando del brazo á don Sebastian que parecía una e~tátua de sal.-Te– nemos que cumplir los últimos deberes con la que fué Marcda.-Y le sacó dejando que Manuel lleva– se á la huérfana, que por una misteriosa combina– ción salía de la vivienda mortuoria de su madre con– ducida por el hombre que tanto iba á amar en la vida. XXVI Positiva es la influencia. simpática que ejerce ante sus semejantes el hombre que reconociendo la mala senda se detiene para desandar lo andado y pide el amparo ele los buenos. Por descorazonado y egoísta que sea el actual si– glo, es falso que el arrepentimiento no inspire interés y merezca respeto. Las palabras del cura Pascual habrían conm'üvido los nobles sentimientos de don Fernando Marín, en grado tal que adquiriese completa disposición para apoyar, 6 mejor dicho, defender al párroco de las complicaciones que sobreviniesen en el curso de los
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