Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 119 Entraba en aquella habitación en el momento psicológico que se resuelven las grandes pasiones del corazón humano? ¿Era que conocía á Margarita en situación tan solemne y cuando su alma estaba predispuest~ por tantas sensaciones encontradas al estallido de la más grande de las pasiones? ¿Era una confusión de sentimientos, ó la belleza notable de Margarita, lo que sojuzgó el corazón del estudiante de segundo año de Derecho? No lo sabemos, pero, el arquero Niño infiltr6 el . alma de Margarita en el corazón de Manuel; y junto al lecho de muerte nació el Amor que, rodeado de una valla insuperable iba á conducirá aquel jóven nacido, al parecer en esfera superior ·á la de Marga– rita, á los umbrales de la Felicidad; En la habitación .mortuoria nunca es animada la palabra. Frases dichas á media· voz, pasos cautelosos y cuchicheos como si todavía se velase á un enfermo; tal es el cuadro donde todos imitan el silencio se– pulcral. Por esta vez fué el cura Pascual quien dejando su actitud de recogimiento, con mirada vaga y voz cla– ra, dijo: -Alabad todos á Dios, porque dando hoy la glo– ria á una santa en el cielo, redime á un pecador en la tierra. ¡Hijos míos! ¡hijos míos! ¡perdón! pues yo prometo en este templo augusto, aquí, frente á las reliquias de una mártir, que para este pecador , ' ' comenzara una era nueva ....... .
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