Aves sin nido

110 AV.ES SIN NIDO =========================== ~============-=== de la esposa de don Fernando, murmuró frases que por varias veees hicieron . volver los ojos á Lucía para fijarlos con asombro en la enferma, quien al terminar preguntó: P ·- ? -¿ rometes .... , nmay. - Sí, - te lo juro por CristG mi Señor muerto en la Cruz;-respondió Luc~a con.movida. Y la pobre mártir para quien las horas de agonía se aproximaban, agregó en medio de un hondo sus– piro que parecía ser su despedida de los negocios del .mundo: -Dios te pague!. ... ahora, ... quiero confesarme ... ; despues ... la muerte ya me ... espera! ..... . Anunciaron la llegada del cura Pascual, cuyo sa– ludo correspondió Lucía con frialdad, llevándose de la mano á R osalía y Margarita, á quienes iba á dis– traer para que no presenciasen la eterna partida de su madre. El párroco llegando al lecho de . la moribunda, escuchaba las confidencias sacramentales de su víctíma! Margarita ya no podía dejarse engañar. Sus ojos estaban enrojenidos por el llanto. Tenía que llorar aún, cuando viese sacar á su ma– dre en hombros extraños para dejrrla por siempre en el suelo húmedo del cementerio. ¡Pobre Margarita! Sin embargo, en su dolor, ella no medía la mag.. nitud de su desventura . .Lucía al sacar á las muchachitas y entregarlas á

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