Aves sin nido
CLüRINbA MATTO ÚÉ TURNER 107 han hecho, antes que la justicia reclame á los de– lincuentes. -¿Q,ué oigo? santo cielo! don Sebastian, débil y afeminado ha vendido ! ........ - exclamó el cura vencido totalmente por Manuel, quien acababa de mencionar á su padre. · Más, como quien encuentra un nuevo reducto de defensa, dijo: -¿Será usted un hijo desnaturalizado que acuse á su propio padre? -Claro que nó, desde que yoy en busca de la re– paració"n prudente y meditada para atenuar la falta, que de todos modos habrá de tenerla, pues, nuestras creencias religiosas nos enseñan que sin la previa remisión del mal no hallaremos abiertas las puerta~ del cielo. · · -¡Ajá/-·¿eso le han enseñado á usted sus mars– ti~os para. no reparar en la acusación de su padre?– preguntó con ironía el cura empeñado en su labor de zapa. -Algo más, señor cura, me han enseñado que sin la rectitud de acción, no hay ciudadano, ni ha– brá patria, ni familia; y le repito que yo no acuso á don Sebastian; busco satisfacción para atenuar su falta...... · Iba á continuar el jóven, cuando apareció un sir– viente de casa de don Fernando; todo azorado y des– compuesto, gritando desde la puerta: -Señor, señor, auxilios para un moribundo. -Vaya usted, señor cura, á cumplir esos debe- res del sacer4ote, y .. .... en . seguiíla hablaremos; -
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