EL TRAZADO Y EXTENSIÓN DEL POBLADO INCA Debido a que la Plaza de Armas se encuentra rodeada de construcciones coloniales y republicanas, no está claro cual era el acceso al poblado en tiempos incas. El visitante actual puede tomar una de las dos calles longitudinales centrales que emergen de la plaza para caminar por el poblado a través de su riguroso trazo reticular. Las calles transversales, orientadas 110,5 grados al este del Norte magnético, son perfectamente paralelas una a la otra y en la parte sur del pueblo forman ángulos interiores de 84, 86, 90 y 88 grados, respectivamente, con las calles longitudinales, de Oeste a Este. El estricto paralelismo, así como la regularidad de los ángulos, sugieren que los incas conocieron de geometría y que tuvieron algún tipo de instrumentos de topografía con los cuales trazarlas. La rigurosa geometría en su disposición se interrumpe en la parte norte después de la quinta calle transversal, contada desde la Plaza de Armas. ¿Fue este desvío intencional o fue resultado de una adaptación posterior? De hecho, hay dudas acerca de la exacta extensión y organización del poblado inca. Tanto Núñez del Prado como Martínez mencionan solo cinco calles transversales. Martínez las nombra de sur a norte como Kkitcu Calle, Rosas Calle, Huma Calle, Pfuyu Calle y Ccoe Calle y dice: «De “HUMA CALLE” para arriba, siguiendo al Norte de la población, continúa la parte urbana, con construcciones posteriores, de piedra bruta con barro, [...] sector que se llama “MUSOC-LLACTA” (Pueblo Nuevo), cuyo nombre explica su origen posterior» (1971: 27). Gibaja reconoce siete calles transversales, pero nombra solo cinco de ellas, con los mismos nombres citados por Martínez, y atribuye una función divisoria a Uma Calle: «Uma Calle es la más ancha con 2.40 ms. con respecto a las otras transversales y longitudinales (1.80 ms.), dividiendo en dos grandes sectores el centro urbano; uno alto Hanan y otro bajo Urin, presentando ambos sectores un distinto módulo urbano que evidencia también una función característica» (1984: 228). Debido a que el autor no pudo obtener un consenso entre los habitantes actuales acerca de los nombres de las calles transversales y su orden, se numeraron las calles a partir del extremo inferior o sur del poblado. Los nombres, cualesquiera que ellos sean, no son probablemente los nombres originales, pues era la costumbre entre los incas nombrar las manzanas y no las calles (Rowe, comunicación personal). Harth-Terré señala que la 73
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