Arquitectura y construcción incas

empezaba el muro cerca de la puerta es difícil de precisar, pues se pierde entre los nuevos edificios, pero termina exactamente donde Squier lo refiere. En este punto, el camino presenta un pequeño desvío antes de continuar a lo largo de una terraza masiva que sigue exactamente la prolongación del muro con nichos, pero ahora en el lado opuesto del camino. Vestigios de varias construcciones antiguas, dispuestas en una fila paralela al borde de la terraza y el camino, se asientan en la parte superior de esta terraza. Cerca de 90 metros más adelante, la terraza masiva desaparece detrás de un muro moderno hecho de piedras apiladas sin mayor cuidado. Este muro se conecta con un muro inca de piedras muy bien cortadas y engastadas que forma esquina con Laris Calle, la que delimita el poblado de Ollantaytambo hacia el este. En la actualidad, múltiples entradas han cortado el muro para dar acceso a las viviendas localizadas detrás de él. Se desconoce si el muro pertenecía a un edificio antiguo o si era parte de una terraza. Una manzana más allá de Laris Calle, el camino principal alcanza la actual Plaza de Armas. Fig. 2.7. Si se avanza desde la entrada a lo largo del Muro de los Cien Nichos se tiene una primera y distante vista de la cima de la Colina-Santuario. La Plaza de Armas ocupa lo que el autor cree que pudo ser una gran explanada en tiempos incaicos, que se extendía hasta Laris Calle. De esta manera, el viajero debió de haber venido desde un estrecho pasaje «entre el muro y el lado de la montaña» para llegar a un espacio abierto. Desde aquí se podía tener una vista completa de la imponente Fortaleza, así como vislumbrar Manyaraki en la otra orilla del río Patakancha, y solo aquí, podía descubrir el poblado en el lado norte de la explanada. Cómo procedía el visitante de aquí en adelante y dónde cruzaba el río Patakancha 70

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