1983: 62-63) y adoraban a aquellas que asemejaban apu y las esculpían para la recepción de ofrendas o para servir en ceremonias rituales. Por ello, cuando construían andenes u otras estructuras, los incas eran particularmente cuidadosos en tratar de armonizar lo natural con lo creado por el hombre. A menudo esta integración de la naturaleza con lo artificial puede engañar al más cuidadoso observador. Por ejemplo, en la Fortaleza, una de las paredes se encuentra notoriamente levantada contra el lecho rocoso (Fig. 1.15); pero, en una inspección más detallada, se puede observar que se insertaron piedras que asemejaban ser parte del lecho rocoso allí donde este era insuficiente (Fig. 1.16). Fig. 1.15. Un muro, construido claramente sobre un lecho rocoso. OBRAS HIDRÁULICAS 56
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